Toda una aventura: El vestuario de los Miserables

Como contaba el otro día, en la tercera temporada teatral llegó un papel protagonista, Eponine en el musical Los Miserables. Uff, después de recorrer tiendas, el Rastro y sus casas de ropa antigua y objetos militares, no conseguimos que apareciera aquel abrigo basado en una casaca militar de la Revolución Francesa en color camel. La única opción era hacer uno. Las encomendaciones a san Google no trajeron el patrón necesario, así que hable con una compañera a ver si entre sus muchas creaciones tenía el patrón de una chaqueta similar que se pudiera alargar. Pues no, pero muy amable se ofrecio a hacerlo con las medidas de mi Eponine. DSC_1188A ese abrigo habría que sumarle: faldas, enaguas, corpiños, un traje de fiesta de la época, pantalones, dos camisolas exactamente iguales, ya que en un momento dado nuestra protagonista debía atravesar las barricadas y resultaba herida en el intento para terminar muriendo en brazos de su gran amor, mostrando al público la gran mancha de sangre producida por la pólvora.

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Para aquellos que penséis que la bruja consiguió sin tener ni idea, salvo algún bajo y botón, la pócima que realizará aquello siento la decepción, conte con la impagable ayuda del “compinche” que convirtió la cocina de de su casa en l’atelier, se curro el abrigo y diseño, patroneo y corto corpiños y camisolas, incluso frunció a base de tablas una falda, que después fue “calcada” por mí para hacer la de revolucionaria. Sí, el día que no actuaba de Eponine era parte del llamado “cuerpo de baile”, vamos el mogollón de personajes sin papel específico, como revolucionaria, mendigo de las calles de París, o invitada a una boda.

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¡Ah! y Los Miserables trajeron también las primeras peleas con la máquina de coser. Por coser hubo que coser hasta la drapeu tricolore, porque ni en Pontejos fuimos capaces de encontrar cinta con ella, y mira que había banderas de diversos paises, para que sirviera de fajín o en su caso de diadema.

Sin títuloDespués de algún momento de desesperación, muchos madrugones, tener que descoser y repetir el traje de noche a toda pastilla, …, tuve que ver como un magnifico día en la Casa de Campo, algunas de las faldas pasaron a ser casi jirones, el lino de las camisolas era manchado con betún mezclado con aguarrás, y como colofón final en una de ellas aparecía una gran mancha roja, de un perfecto simulador de sangre que según las instrucciones no se puede hacer desaparecer, tampoco es que la enana vaya a permitir que eso ocurra, son sus tesoros ;).

Nos vemos en la siguiente aventura.

 

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